Eficiencia Energética y Economía Circular
Los recursos del planeta son finitos y rara vez se dimensiona lo que eso significa; para darnos una idea, los usamos a un ritmo equivalente a tener 1.7 Tierras disponibles (Global Footprint Network, s.f.). Cada año se calcula el Earth Overshoot Day con base en la demanda de las actividades humanas sobre la naturaleza frente a lo que la misma es capaz de regenerar anualmente. En los años recientes, el día en que se agotan los recursos y empezamos la sobreexplotación ha rondado entre finales de julio y principios de agosto.
Una de las principales razones de este problema radica en nuestro modelo de consumo basado en la economía lineal. Ello provoca un déficit ecológico que ocasiona el agotamiento de los recursos y la acumulación no sólo de residuos que generan metano, sino también de dióxido de carbono en la atmósfera atribuible a la extracción (Earth Overshoot Day, 2026), lo que agrava la crisis climática, hídrica y de deterioro de la biodiversidad en el ámbito global.
México no está exento de esta problemática. Por un lado, existen diversas barreras, incluso de conocimiento, que impiden a los sectores económicos identificar su viabilidad futura y evaluar los riesgos por escasez de recursos. Por otro lado, la mala gestión de los residuos sólidos genera una grave contaminación del suelo, agua y atmósfera. Asimismo, el sistema actual apenas permite que se recicle el 5% de lo recolectado al carecer de procesos de valorización y logística inversa, lo que deja fuera al 72% con potencial de reciclaje.
A esto se suma el desaprovechamiento del potencial de las energías renovables, la ineficacia del sistema energético actual — caracterizado por fugas y pérdidas en la cadena de suministro —, la urgencia de dimensionar la demanda futura y la necesidad de implementar Sistemas de Gestión de la Energía en el sector productivo, y la exigencia de avanzar hacia una transición energética justa e inclusiva.
Para abordar la crisis climática, en ICM impulsamos la transformación de la manera en que consumimos, producimos y aprovechamos los recursos naturales, energéticos y materiales. Estamos aquí para enfrentar los principales desafíos de la economía lineal (sobreexplotación, residuos no valorizados y contaminación) y del sector energético (despilfarro energético, fugas y contaminación) con soluciones basadas en conocimiento que aceleren la descarbonización en México, y respaldar así los compromisos del Plan México y de la NDC 3.0, sin perder de vista el impacto social, la certeza jurídica y la justicia ambiental.
Las líneas de acción en las que trabajamos son:
1. Fortalecimiento del marco legal y normativo: Apoyo al gobierno
federal y a los gobiernos subnacionales en la instrumentación y/o
armonización de las leyes de transición energética y la de economía
circular, así como con propuestas de lineamientos, normas oficiales
mexicanas y estándares.
2. Construcción de gobernanza: Creación de espacios para un diálogo en confianza entre sectores: gubernamental, academia, productivo y prestador de servicios, así como la sociedad civil organizada.
3. Generación de insumos estratégicos: Desarrollo y generación
de información científica, tecnológica, política, social y económica para tomadores de decisiones en diversos ámbitos.
4. Proyectos con impacto social: Impulso de iniciativas de Eficiencia
Energética y de Economía Circular que promuevan la inclusión social
y la justicia ambiental.
5. Comunicación y sensibilización: Búsqueda y generación de espacios para informar a diversos públicos sobre la relevancia de la Eficiencia Energética y la Economía Circular para la Acción Climática.